Geólogo Osiris de León y especialista en gestión humanitaria alertan sobre vulnerabilidad estructural tras sismos en Venezuela
- Tras recorrer las zonas más afectadas del estado La Guaira, ambos especialistas advirtieron que la tragedia constituye una señal de alerta para fortalecer la infraestructura, la prevención y la preparación ante terremotos en la República Dominicana.
La Guaira, Venezuela. – El geólogo e ingeniero dominicano Osiris de León y el especialista en gestión de información humanitaria Alberto Castillo Aroca advirtieron sobre la vulnerabilidad estructural de numerosas edificaciones afectadas por los recientes sismos en el estado La Guaira, luego de recorrer las zonas más impactadas de Catia La Mar y Caraballeda, declaradas en desastre.
La evaluación fue realizada de manera paralela a la misión oficial de la República Dominicana, encabezada por el ministro de Salud, Víctor Atallah, que instaló un hospital móvil en Catia La Mar para brindar asistencia a la población afectada.
Durante el recorrido, los especialistas observaron el colapso total de edificios residenciales y conversaron con sobrevivientes que narraron cómo las estructuras se desplomaron en apenas segundos, dejando familias enteras sepultadas bajo toneladas de concreto.
Según explicaron los residentes, varios edificios de hasta once niveles colapsaron completamente, provocando que los primeros cuatro pisos quedaran comprimidos dentro de los sótanos, mientras numerosos familiares continúan desaparecidos entre los escombros.
Tras evaluar los daños, Osiris de León atribuyó el comportamiento de las edificaciones a deficiencias estructurales.
“La falta de muros portantes y el tipo de ladrillo utilizado impidieron que las edificaciones resistieran el empuje lateral generado por el sismo. Las columnas se fracturaron y se produjo el denominado ‘efecto pancake’, en el que las losas colapsan unas sobre otras mientras las columnas son expulsadas”, explicó.
El especialista señaló que las edificaciones construidas durante las décadas de 1950 y 1960 mostraron una resistencia considerablemente mayor que muchas estructuras más recientes, por lo que llamó a revisar los criterios constructivos aplicados en zonas de alta amenaza sísmica.
“Resulta preocupante que, disponiendo de la tecnología actual, todavía se utilicen materiales y sistemas constructivos no recomendados para este tipo de suelos”, afirmó.
En Caraballeda, los expertos también constataron enormes grietas en calles y avenidas.
Equipos de rescate relataron que durante una réplica de magnitud 5.1 el terreno presentó un fenómeno de licuefacción que hizo “bailar” los adoquines como si flotaran sobre agua.
Por su parte, Alberto Castillo Aroca advirtió que la crisis trasciende la destrucción física.
Explicó que el trauma provocado por el colapso de viviendas, las pérdidas humanas y el temor permanente a nuevas réplicas ha desencadenado una grave crisis de salud mental colectiva.
“La recuperación emocional de los sobrevivientes y de sus familias dejó de ser una necesidad secundaria para convertirse en una prioridad absoluta”, sostuvo.
Castillo Aroca indicó que, además de restablecer los servicios de salud y atender a las personas desplazadas, es indispensable fortalecer los programas de apoyo psicosocial para evitar que la tragedia deje secuelas permanentes en las comunidades afectadas.
Ambos especialistas coincidieron en que la experiencia vivida en Venezuela constituye una seria advertencia para la República Dominicana.
“Lo que vimos en Venezuela representa una alerta directa sobre lo que podría ocurrir en Santo Domingo y otras ciudades del país si no se realizan evaluaciones rigurosas y programas de reforzamiento estructural en las edificaciones vulnerables”, advirtió De León.
Los expertos consideraron urgente impulsar estudios técnicos, actualizar los criterios de construcción y fortalecer las medidas de prevención para reducir el impacto de futuros eventos sísmicos.
