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¡Wao! Qué pena lo de Inapa y este gobierno

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David R. Lorenzo

Por David R. Lorenzo

Este martes  la Cámara de Diputados aprobó el proyecto que modifica la ley que creó al Instituto Nacional de Aguas Potables (Inapa), para permitir   que un señor  llamado, Wellington Arnaud, que dirige de manera  interina e ilegal esa institución,  la pueda oficialmente presidir, al ratificado en el cargo por el Presidente Luís Abinader.

La aprobación convierte en ley el proyecto que modifica el artículo 7 de la legislación 59-94, para que ahora pueda ser dirigida por cualquiera, en lugar de un ingeniero sanitario.

A mi humilde entender, esto no es más que un abuso de poder de la peor especie, porque insólitamente se modifica una ley para favorecer a una persona, que por demás, no es conocida por sus méritos académicos, ni como profesional, ni como científico, ni como alguien indispensable para manejar esa empresa del Estado, sino un político más, que en su favor se puede decir que viene de una familia honorable.

Lo peor, es que ese proyecto es auspiciado  directamente desde el Palacio Nacional, y cuenta con el respaldo del Presidente Luis Abinader, quien al nombrar interinamente al señor Arnaud, violó su juramento de cumplir y hacer cumplir la Constitución y las leyes de la  República.

Esa es una práctica común y recurrente en la República Dominicana, porque todo el que llega a la presidencia, se cree falsamente que el poder es para aplicarlo, que hay que tener todo el poder, y que el poder es para siempre.

Así ocurrió en el 2004, cuando el presidente Hipólito Mejía, modificó la Constitución de la República, en base a la compra y el soborno de legisladores, para poder repostularse, lo cual hizo, pero fue rechazado por la población.

Lo mismo  hizo el anterior mandatario, Danilo Medina, en el 2016, pero este quiso llegar más lejos, y hacer lo mismo en el 2020, al creerse falsamente un emperador, pero, las fuerzas políticas se lo impidieron, en esa última ocasión.

Su terquedad de perpetuarse en el poder, y de creer que era dueño de  la República Dominicana, provocó una división en su organización, el Partido de la Liberación Dominicana (PLD), y la derrota humillante de esa entidad, en dos elecciones consecutivas, incluyendo la presidencial.

Con su mal accionar los políticos embriagados de poder no se dan cuenta que con sus malas acciones, cavan sus propias tumbas, que un iceberg se comienza a derretir con la primera gota, que un presidente siempre gobierna con la espada de Damocles sobre su cabeza y que un gobierno puede comenzar a caer con su primera payasada, aunque esperamos que este no sea el caso.

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