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UN LLAMADO A SER PACIFICADOR RESISTA, NO NAVEGUE POR MARES DE PLEITOS Y DIFAMACIONES EN LAS REDES SOCIALES

APUNTES BÍBLICOS

Danny Tirado

Por Danny Tirado

“Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios”. Mateo 5:9 (RVR1960).

“No, Danny. No le conteste, después me lo vas a agradecer”, y me explicó. Un grupo de comunicadores cristianos realizamos, ya hace años atrás, un evento artístico en Santo Domingo, República Dominicana, en tiempos cuando todavía el ritmo de merengue era pecado en la Iglesia y era maligno el reconocimiento del arte evangélico.

Un ministro optó por el camino de grabar un spot de repudio, y lo hizo pasar hasta el cansancio por una estación radial cristiana. Nosotros teníamos un medio de comunicación escrito con el cual le podíamos devolver el favor. Entonces, yo le dije al resto del grupo: “Vamos a responderle, déjenme a mí que yo preparo la respuesta, y la firmo”. Ahí fue que surgió el consejo de uno de mis mejores amigos de todos los tiempos: “Deja eso así, Danny”. Y le hice caso, no muy conforme en realidad. Luego supe que fue lo mejor.

Por pocos metros estuve expuesto a iniciar mi carrera de comunicador social cristiano con un pleito público de gran alcance, y con una persona sólida en el ministerio, que a mi juicio cometió un error, pero era una pelea sin ganadores.

Entonces, la cosa no se quedó ahí, pues, luego que realizamos el evento otro medio de comunicación cristiano señaló en un comunicado, entre otras cosas, que la persona que hizo la presentación principal llevó una hoja de vida para que se la leyeran en público previamente a su participación.

¿Quién creen ustedes que fue la persona que hizo la presentación de gala de la noche, y que fue objeto del ataque? Sí, pensaron bien, fui yo. Otra vez, se me brindó la tentación de entrar en un pleito público. Pero otra vez resistí. Y en realidad el señalamiento no fue justo ni verdadero. Nadie le respondió, y todo terminó ahí, gracias a Dios.

Insisto: hay que resistir la tentación de entrar en pleitos propios o ajenos que tristemente de manera pública se presentan como la norma en las redes sociales.

Videos, publicaciones escritas, comentarios, etcétera, circulan por las redes llenos de odio, no de amor. El virus pandémico no ha intimidado a los detractores. Nadie se salva, nadie se escapa, es como un “todos contra todos”. Con la justificación de que defienden las verdades del Evangelio se derrama sangre inocente y culpable.

El asunto es tan grave que hasta colocar aquí ejemplos de lo que sucede a diario en las redes sociales es complicado. ¡Nos ayude Dios!

Pero usted, amado mío, resista, por favor; resista, no se mezcle en ese lodo que Dios reprueba sin dudas, que un río no puede dar agua dulce y amarga a la vez.

¿Por qué el Señor me ha usado en la solución de pleitos de gran magnitud entre ministros? Creo que por la gracia del Espíritu Santo, por la actitud pacifista que su Amor ha puesto en mi vida.

Somos agentes de paz, no de guerra. ¿Quiere ser llamado hijo de Dios? ¡RESISTA: BUSQUE LA PAZ Y SÍGALA!

¡Buen Provecho!

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