" />
11 agosto, 2020

A tres días de las elecciones municipales

Por Ramón Núñez Ramírez

Nunca unas elecciones locales habían suscitado tantas expectativas y es que para el oficialismo se trata de una especie de primera vuelta o de arrollar con fines de presentarlas como el preámbulo de lo que acontecerá en mayo y eso no es cierto, independiente de los resultados, se trata de elecciones donde están en juego variables diferentes a una elección presidencial y el triunfo en un municipio en nada implica que se puede proyectar como un triunfo para las elecciones de mayo.

En la modificación constitucional de 1994, el legislador estableció la separación de las elecciones congresuales y municipales de las presidenciales y así hubo elecciones en 1998, 2002,2006 y la última en 2010, pero la nueva Constitución de 2010 unió las congresuales y presidenciales y estableció que a partir de 2020 las municipales serian en febrero.

Esas elecciones de medio término eran un termómetro de las simpatías del gobierno de turno, sin embargo nunca como hoy se usaron los recursos públicos para inclinar la balanza, no lo hizo el PLD en 1998, que las perdió porque el país se volcó a las urnas y votó por el PRD como homenaje póstumo al Dr. José Francisco Peña Gómez. En 2002, en el gobierno de Hipólito Mejía, se repartieron planchas de zinc y madera, pero fue innecesario, la popularidad de su gobierno le permitió otro triunfo arrollador. En 2006, en la segunda administración del Dr. Leonel Fernández, era ostensible el deterioro del PRD y el ascenso del PLD, por primera vez obtuvo mayoría congresual y municipal hasta las elecciones de 2016.

Estas elecciones muestran un escenario diferente a 2016, el PRM es hoy el partido que concita las mayorías, gracias a la división en el PLD y el surgimiento de un nuevo partido, Fuerza del Pueblo, que en menos de dos meses marca en las encuestas y su candidato, aun con dudas en una parte del electorado sobre la realidad de que su candidatura es irreversible, recibe un 20% en las encuestas a cuatro meses de las elecciones.
EL PLD logró el 70% de los municipios en las elecciones de 2016 y para el oficialismo es de alta prioridad mantener ese nivel de votación o en el peor de los escenarios mantener la mayoría y eso a todas luces es imposible porque las matemáticas no se equivocan y como reza la biblia; “un reino dividido no prevalecerá”.

En estas elecciones municipales el PRM por lo menos duplicará su presencia municipal y la suma de los alcaldes, directores, regidores y vocales de la oposición deberá ser mayor a la del partido oficial y eso sin contar con que un centenar de candidaturas del PLD son, como los bautizó el pueblo, “aguacates”, morados por fuera y verde por dentro.

En las elecciones separadas la abstención era cercana al 40% y la abstención beneficia al gobierno porque tiene mayor capacidad de movilización y hasta cuenta con una plataforma donde están registrados los empleados públicos, familiares y beneficiarios de los programas sociales y aparentemente están en condición de saber si fueron a votar en un momento determinado y proceder a “llevarlos” a votar si es necesario.

Es importante una participación en estas elecciones por encima de la cota histórica, es un imperativo que la clase media, que no depende de las ayudas oficiales, la que paga el grueso de los impuestos, participe masivamente y vote por los mejores candidatos, pues como puntualizaba Platón: “El precio de desentenderse de la política es ser gobernados por los peores hombres”

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *