Sonda japonesa Hayabusa 2 logra muestra de un asteroide
Imagen de la toma de contacto de la nave con el asteroide Ryugu - JAXA
La sonda espacial japonesa Hayabusa 2 se ha llevado este jueves una nueva muestra del asteroide Ryugu.
La nave ha logrado aterrizar con éxito por segunda vez en esta roca situada a 244 millones de kilómetros de la Tierra (la primera fue el pasado febrero) y recoger muestras subterráneas que pueden arrojar luz sobre los orígenes del Sistema Solar.
La maniobra ha sido en extremo arriesgada, ya que cualquier fallo podría haber puesto en peligro la muestra de la superficie que supuestamente ya tiene en su interior. Si todo va bien, la nave traerá ambas de vuelta a nuestro planeta el próximo año.
Luego varias horas de lenta aproximación, a 30 metros sobre la superficie del asteroide, la nave de la Agencia Aeroespacial de Japón (JAXA) localizó un marcador blanco brillante que había dejado caer el 30 de mayo.
Esta marca está situada a 20 metros del lugar donde el pasado abril lanzó una bomba de cobre para crear un cráter artificial de donde extraer material, una opción que finalmente fue descartada por ser un terreno demasiado duro y rocoso.
La sonda lanzó un proyectil metálico al asteroide y aspiró, si todo ha salido como estaba previsto, algunos de los escombros prístinos que salieron disparados de su interior. Una vez hecho su trabajo, despegó de nuevo para situarse en las proximidades de Ryugu.
Tesoro científico
Esto es porque se cree que un asteroide de tipo C contiene más material orgánico que otros asteroides.
De acuerdo con JAXA, los restos subterráneos no se han visto afectados por la radiación y otros factores, por lo que suponen un auténtico tesoro científico: pueden aportar información adicional a las muestras de la superficie tomadas previamente.
«Hemos podido recoger materiales subterráneos y de la superficie por primera vez. Tuvimos una situación difícil porque hubo poco espacio, con un par de metros de margen» (para el objetivo), ha afirmado en una rueda de prensa Yuichi Tsuda, uno de los responsables de la misión. «Estoy entusiasmado y quizás exagero, pero quiero decir que hemos podido conseguir materiales que nos podrían ayudar a saber el origen de la vida en el sistema solar», ha agregado.
Lanzar un rover
Hayabusa 2, de 600 kilos de peso y el tamaño de una nevera grande, está provisto de paneles solares de hasta seis metros de largo. Ha recorrido unos 4.000 millones de kilómetros de distancia en una trayectoria elíptica desde que fue lanzada en diciembre de 2014. Su próxima misión, este mismo verano, será poner en marcha un pequeño rover, llamado Minerva-II2, en la superficie del asteroide.
